Ricky Martin no es un ícono gay
octubre 4th, 2011 § 3 comentarios
Luego de su declaración como hombre homosexual “y orgulloso de serlo” en marzo de 2010, era de preocuparse por el impacto que tendría sobre su carrera, en la venta de discos y en la asistencia a sus conciertos. Y más en Latinoamerica donde no ser heterosexual marca un rechazo en lo social y en lo religioso (que prácticamente alcanza todos los ámbitos).
Incluso en Guatemala grupos cristianos pidieron se prohibiera la entrada del artista al país por incitar a la inmoralidad. Martin tiene previsto cerrar su gira de conciertos por sudamérica, el próximo 20 de octubre en Ciudad de Guatemala, luego de haber visitado Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Panamá y Venezuela.
Pude asistir a la primera parada del boricua en Venezuela el pasado 01 de octubre en la Universidad Simón Bolívar por mera suerte. Me llamaron, “Simón, estás cerca del San Ignacio?”, “Siiii?”, “Bueno, si llegas en 5 minutos te vas para el concierto”. La carrera. Fortuna que en realidad estaba muy cerca y al estadio llegué literalmente desarmado: sin abrigo, sin cámara de ningún tipo, sin batería en el celular y sin papel ni lápiz.
La primera vez que vi a Ricky Martin fue en noviembre de 2005, cuando promocionaba su disco “Life”. Aquella vez estaba en la arena y entre la multitud me llevé una grata sorpresa con el boricua: es MUY bueno en escena. La gente baila, llora, sonríe, grita, se desespera, todo por Ricky Martin. Además canta en vivo y su voz no pierde fuerza ni en el último set del concierto. En el 2011 nada de esto ha cambiado. Pero luego de sentarme en las gradas, la noche del sábado, no pude evitar preocuparme por las tantas filas vacías frente al escenario y los rumores de baja boletería (dos días antes habían promociones de hasta 30% de descuento en el precio de las entradas). Me parecía triste que por hacer público lo que todo el mundo sabía (la homosexualidad de Martin no era precisamente el secreto mejor guardado), la gente en realidad se abstuviera de disfrutar un show de calidad.
Que si es un concierto gay (falso), que si la gente me mirará raro (a nadie le importa), que si habrán puros maricos (falso también), que si ya está viejo y sólo vende porque capitaliza su homosexualidad (lo segundo es discutible, pero lo primero es FALSO; a pesar de acercarse a los 40 tiene más vitalidad que artistas en sus 20), y cualquier otro tipo de excusas me resultaban penosas para con el artista y para nosotros mismos como sociedad.
Pasaron las horas, se montó el telonero, se volvió a bajar y suspiré con alivio cuando vi que todas las filas se habían llenado; el área económica inevitablemente no llenó ni la mitad del aforo, pero al menos Ricky Martin no lo vería desde el escenario. El show estuvo cargado de mucha energía y mucha música (mi review oficial lo pueden conseguir acá). Rock, pop, baladas, ritmos latinos, jazz, techno, flamenco, de TODO tiene Ricky Martin, aunque en un principio lo sintiera más tímido que la última vez que lo vi (cuando se mostraba mucho más juguetón y complaciente con las fans que le lanzaban sostenes y regalos a la tarima).
Pero poco a poco se va ganando al público que (contrario a lo que la gente podría pensar) estaba mayormente constituído por mujeres. Sus temas no se sienten viejos y es imposible no mover los pies cuando suena “Livin’ La Vida Loca” o “María”. Toca tangencialmente el tema de su homosexualidad en uno o dos momentos durante el show: el video de apertura lo muestra rompiendo las cadenas que lo apresan (no muy sutil) y durante el tema “I Am”, coquetea con hombres y mujeres sobre el escenario para cerrar en una orgía simulada sobre un sofá burgués.
La gente está un poco desorientada por lo que acaba de suceder (aunque en realidad fue más lo que bailó con chicas que con chicos) cuando se suelta la fiesta y Martin sacá los pesos pesados de su catálogo musical: “La Bomba”, “Pégate”, “Por Arriba, Por Abajo” y “La Copa de la Vida”. Ya ahí no hay orientación sexual que valga, a los hombres que asistieron probablemente por trabajo (camarógrafos, técnicos, seguridad, etc) se les podía ver claramente emocionados y levantando los brazos con las masas. Es que la alegría es más contagiosa que la gripe porcina.
Todos bailaron y nadie protestó cuando el boricua levantó la bandera de Venezuela y se la llevó al cuello. Es un digno ciudadano venezolano, ciudadano latino. Embajador de la sangre caliente, de las caderas vivas y de la sonrisa ante todo. Es por eso que Ricky Martin no pretende ser un ícono gay (eso se lo deja a Cher, Madonna y otras maestras), él está contento con ser un ícono latino y así lo reafirmó el pasado sábado.
Lástima que más gente no pudo presenciarlo.
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Interesante tu reflexión, aunque nos dejaste pendientes tus argumentos de por qué Ricky Martin no es un ícono gay.
Lamento que no haya quedado explícito… Mi punto es que Ricky Martin es mucho más que un cantante gay: es un hombre, es latino antes que nada y de gran carisma.
No niego que es un excelente modelo para la comunidad homosexual… Pero él no pretende encasillarse en eso y la selección de sus sencillos así lo demuestran: Lo mejor de mi vida, Más y Frío no son himnos gays por ninguna parte, y está bien porque son canciones universales (al menos las primeras dos). El amor y las ganas de vivir no tienen orientación sexual
Saludos, revisé tu blog y lo amé, felicitaciones
no tiene orientación sexual el amor pero bien que después de salir del armario va y sigue sacando canciones de amor dirigidas a una mujer cuando todos sabemos que lo que le gustan SON LAS POLLAS. dará igual pero a pitbull (k le gustan las mujeres) no le he oído cantar en ninguna canción que quiera hacerle el amor a un tío, se llama honestidad, y para salir del armario y hacer eso porque qué pasa, tiene algo de malo que a un hombre le guste un hombre como para andar con fingimientos ??? xDD , mejor que se hubiese quedado dentro porque su carrera ya estaba acabada, osea que ya de paso después de haber exprimido su carrera al máximo con esos éxitos latinos para autistas o latinos durante toda su carrera presuntamente heterosexual donde hizo todo lo “relevante” de su carrera fue y se lucró y salió de nuevo a la palestra con su salida del armario, precioso, un hombre digno de admirar